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red de áreas naturales de alto valor ecológico a nivel de la Unión Europea. |
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Situado al sur de la provincia de Salamanca y con una extensión
de 30.183 ha pertenecientes a 14 municipios, el Parque Natural
forma parte de las estribaciones occidentales de la Cordillera
Central. Sus cotas más altas se sitúan en el Pico Hastiala (1.735
m) y en la cresta de la Peña de Francia, que con sus 1.723 m
domina el conjunto de la comarca, encontrando la menor altitud
en el término municipal de Sotoserrano, a orillas del río Alagón,
sobre los 400 metros.
El Parque se establece en la divisoria de dos cuencas hidrográficas:
los ríos Alagón, Francia y Batuecas vierten al Tajo,
mientras que el Agadón pertenece al Duero. Aunque está situado
en la región mediterránea, la diferencia altitudinal
existente y la orientación de las laderas determinan la existencia
de zonas con clara influencia atlántica, y otras mucho
más cálidas de tendencia mediterránea que en conjunto favorecen
una gran diversidad faunística y florística, y permiten
la producción de cerezas, uvas, aceitunas o castañas.
Pero este singular entorno encierra, además, una gran riqueza
cultural y un importante patrimonio histórico-artístico,
con tres núcleos declarados «Conjunto Histórico – Artístico»,
enclaves con pinturas rupestres, restos de minas romanas o
ermitas y monasterios repartidos por todo su territorio.
Vegetación
En las cumbres más altas del Parque Natural la vegetación ha tenido que
adaptarse a la crudeza del clima, dominando el piorno y el erizón. A menor
altitud aparecen los bosques de rebollo —en cuyo sotosbosque crecen acebos,
serbales y arce menor— y los castaños. En las zonas de robledal más
frías, húmedas y orientadas al noroeste encontramos algunos abedulares.
Es reseñable la presencia en el territorio de algunos robles de condiciones
climáticas más húmedas, como el carballo (Quercus robur) o la famosa «Haya de Herguijuela de la Sierra», referida por multitud de autores como
una de las más meridionales de la Península Ibérica.
Al sur y descendiendo en altitud, empiezan a aparecer especies típicamente
mediterráneas que dan paso a una de las formaciones más emblemáticas
de este Espacio: el encinar.
Entre encinas retorcidas encontramos notables ejemplares
de alcornoques, tejos, madroños, durillos, lentiscos,
enebros y algún almez, confundidos entre la
abundante cobertura que proporciona la jara pringosa.
Dentro del Parque se encuentran también comunidades
higroturbosas típicas del Sistema Central, en las
que destacan la carnívora atrapamoscas o los «brezales
de carroncha». Además aparecen grandes áreas
cultivadas de árboles frutales, viñedos y olivares, entre
los que destacan por su extensión los cultivos de cerezo,
base económica de muchos pueblos de la Sierra.
Como especie exclusiva del Parque Natural cabe destacar
la Armeria salmantica, planta que forma pequeñas
matas y crece únicamente en el entorno de la
Peña de Francia.
Fauna
Un total de 213 especies de vertebrados están catalogadas
en el Parque, de las que 9 corresponden al grupo
de los peces, 13 al de anfibios, 19 al de reptiles, 126 al
de aves y 46 al de los mamíferos.
En cuanto a las aves es habitual ver volar a los buitres,
tanto leonados como negros. También frecuentes son el águila real, halcón peregrino, alimoche y búho real.
Especial mención merece la esquiva cigüeña negra, catalogada
en peligro de extinción dado el delicado estado
de sus poblaciones en nuestro país. Esta especie suele
elegir lugares apartados del hombre para instalar su nido.
Es muy asustadiza, por lo que a la menor señal de
perturbación huye, abandonando incluso a sus pollos.
Hasta épocas recientes también nidificaban aquí el águila
imperial y el águila perdicera: los actuales trabajos de
mejora de la caza menor que se llevan a cabo en el territorio
del Parque pretenden, entre otros objetivos, favorecer
su retorno.
Esta región es muy propicia para los anfibios. En los
numerosos arroyos y charcas se pueden encontrar tritón
ibérico, sapo partero ibérico, rana patilarga y sapillo pintojo,
entre otros. Respecto a los reptiles cabe destacar
la lagartija de la Peña de Francia, endemismo descrito
recientemente exclusivo de estas sierras.
Entre las 46 especies de mamíferos hay que reseñar la
cabra montés, reintroducida con gran éxito en la década
de los 70, que habitó desde antiguo las cumbres pedregosas
de estas sierras. También hay tejón, gato montés,
meloncillo, garduña, desmán ibérico y nutria. Corzos,
ciervos y jabalíes son otras de las especies habituales.
Geomorfología
Entre los parajes más singulares se puede citar el valle de Las
Batuecas, de cuya belleza y misterio da testimonio la abundante literatura
existente siendo muy conocida la expresión «estar en Las
Batuecas», a raíz de las «Cartas escritas desde Las Batuecas por el
Pobrecito Labrador» de Mariano José de Larra. Otro punto emblemático
del Parque es la Peña de Francia, desde donde puede contemplarse el
Pico Hastiala, el Pico Mingorro, la Mesa del Francés, los Cabriles, el
Campo Charro, la sucesión montañosa de Las Hurdes, las Sierras de
Béjar y Gredos. Otros puntos destacables son el valle de Belén en
Herguijuela de la Sierra y los meandros del Alagón en Sotoserrano.
El espacio protegido se ubica en la comarca de la Sierra de Francia,
separada de la Sierra de Béjar por la gran fosa del río Alagón que, con
una anchura de 20 km, es el único gran portillo del Sistema Central
aprovechado por el citado río para capturar aguas de la cuenca del
Duero y llevarlas al Tajo.
Climatológicamente, todo el área presenta unas precipitaciones anuales
bastante altas, por encima de los 1.000 litros, oscilando entre los 920
de Miranda del Castañar y los 1.800 en las proximidades de La Alberca.
Dentro del parque, existen contraste climáticos importantes. En el
entorno de La Alberca, se registran las temperaturas más bajas, con una
media anual de 11ºC y con temperaturas mínimas absolutas inferiores
a 0ºC durante cinco meses al año. EL sector sureste, que engloba la
zona de Sotoserrano y Herguijuela de la Sierra, posee las temperaturas
más cálidas, con una media anual superior a los 14,4ºC.
Los materiales que se encuentran en los diferentes sustratos del Parque
son de origen paleozoico, dominando los metamórficos como pizarras y
cuarcitas en el centro y oeste del espacio, y los graníticos en la parte
oriental, dispuestos sobre un zócalo granítico muy rígido y cristalino con
una estructura interna en bloques originados por un sistema de fallas.
Se produce así un relieve de enormes lomas de cimas suaves y laderas
muy activas, localizadas en los escarpes de las fallas, y de valles en artesa
muy profundos correspondientes a los bloques hundidos. Todo ello
explica la presencia de grandes canchales rocosos en las partes altas.
Paisaje
Espacio de un gran valor paisajístico, donde contrasta la superficie de la llanura que posee una altitud bastante uniforme (750-800 m.) con los profundos cañones labrados por la red fluvial que pueden representar un desnivel respecto a la penillanura de 200 m. A este contraste altitudinal se une el vegetal, si la penillanura en muchas zonas aparece desprovista de vegetación, en el "arribe", gracias a sus peculiares características topográficas y climáticas, unido a la acción del hombre que ha abancalado las laderas, es posible ver cultivos mediterráneos impropios de esta latitud.
Valores que justifican su declaración
Espacio de gran valor natural, paisajístico y faunístico.
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