Parque Natural 'Hoces del Río Riaza'

Parque Natural 'Hoces del Río Riaza'

El Parque Natural se localiza en el nordeste de la provincia de Segovia, ya muy próximo al límite con la de Burgos. El río Riaza constituye el eje longitudinal del Espacio y, a lo largo de su recorrido de sureste a noroeste, se pueden distinguir tres grandes zonas. La primera, entre la localidad de Maderuelo y la presa de Linares del Arroyo, con un relieve relativamente suave, estando el río Riaza embalsado desde el año 1951. Entre la presa y el arroyo de El Casuar, con una longitud de 5,5 kilómetros, el río se ha encajado en las calizas formando un cañón calcáreo de hasta 150 metros de profundidad y entre 200 y 300 de anchura. Y, por último, a partir de dicho arroyo y hasta la localidad de Montejo de la Vega, el río abandona las calizas formando un valle disimétrico con una fértil vega en su fondo.

La vegetación que tapiza el páramo es principalmente esteparia, con manchas de arbolado adaptado a la extrema continentalidad de este clima: sabinares, encinares y algunos quejigares. En contraste, el fondo del valle mantiene un soto fluvial muy interesante. Junto a la espectacularidad del paisaje, las aves son las que confieren a este Espacio su principal característica. La presencia de cortados calizos, pródigos en repisas y oquedades de los más variados tamaños, permite el asentamiento de una rica comunidad de aves de roquedo. Por otra parte, el embalse de Linares del Arroyo se convierte todos los años en la principal área provincial para la invernada de diversas especies de aves acuáticas.

Vegetación

Este Espacio Natural se caracteriza por el dominio de la sabina albar, la calidad de estos sabinares varía dependiendo de la profundidad del suelo, de la presión antropógena y de la competencia con otras formaciones boscosas del género Quercus; acompañan a la sabina especies como la aulaga, lino, camaedrio, etc. Junto a esta cupresácea destacar la presencia de la encina que en estos suelos calizos y al ascender por encima de los 900 m. no se desarrolla más allá de su etapa arbustiva: carrasca. Estos encinares han ido desplazando en el Cuaternario, a la sabina albar, aprovechando los suelos más ricos y profundos, convirtiéndose así en su eficaz competidora. Unidos a la encina: la aulaga, enebro común, poemia, torvisco, rubia silvestre ... Menor importancia adquiere la presencia del quejigo que prefiere suelos calizos, frescos y profundos, acompañan a este roble un buen número de rosáceas (rosal silvestre, zarzamora, majuelo, endrino). No se pueden olvidar las pequeñas manchas de repoblación a base de pino laricio y pino resinero, ni la vegetación de ribera que aparece en algunos fragmentos del río a base de chopos, sauces, álamos, alisos, fresnos, ... En cuanto a los matorrales, varios son los tipos que se pueden diferenciar en este Espacio Natural: aulagares (Genista scorpius) que ocupan los terrenos muy calizos y pedregosos; espinares a base de zarzas, majuelos, endrinos; tomillares-esplegares, compuestos por plantas aromáticas como el tomillo y el espliego entre otras; un lugar reducido ocupan los herbazales-gramadales a base de gramíneas; y por último los jarales generalmente sobre suelos ácidos formados por Cistus ladanifer y Cistus laurifolius.

Fauna

Los más interesante de este Espacio Natural es sin duda la gran riqueza en especies de aves que posee, prueba de ello es la catalogación aquí de más de 20 especies de las incluidas en el Anexo 1 de la Directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres (79/409/CEE) entre ellas hay que destacar la importante colonia de buitre leonado con más de 150 parejas, el alimoche, el cernícalo vulgar, el avión roquero, la chova piquirroja, el búho real ... que aprovechan las grietas y oquedades de estas escarpadas paredes. En la paramera abundan las especies esteparias como chotacabras pardo, esmerejón, alondra de Dupont, collalba rubia, tarabilla común, ... Los bosques de quercíneas, sabinas y pinos constituyen un enclave idóneo como lugar de alimentación y refugio de diversas aves: ruiseñor bastardo, roquero solitario, mito, azor, cárabo, pinzón, paloma torcaz, perdiz, águila real, águila calzada, carbonero garrapinos, etc. La presencia del río Riaza y del embalse de Linares del Arroyo sirven de refugio a una importante ornitofauna: ánade real, ánade friso, porrón común, somormujo lavanco, polla de agua, garza real, carricero común, mirlo común ... son las más significativas, pero junto a ellas en este biotopo están obligados a vivir algunos anfibios y reptiles (rana verde, culebra de agua ...). En cuanto a los mamíferos destacar la presencia en este paraje de especies como la nutria, jabalí, zorro, corzo, tejón, gineta, garduña, comadreja, gato montés, conejo, liebre, sin olvidar un buen número de micromamíferos y murciélagos.

Geomorfología

Desde la presa de Linares del Arroyo hasta las proximidades de Montejo de la Vega de la Serrezuela, el río Riaza ha excavado un valle de dirección paralela al eje del pliegue anticlinal longitudinal que cierra el Embalse de Linares y al que baja en casi toda su longitud, cerca de 7 Km. Valle de vertientes verticales con escarpes labrados sobre calizas turonenses, cuya profundidad oscila en torno a 150 m. y cuya anchura máxima no supera los 200 ó 300 m. El origen de esta garganta es por incisión lineal que cortando la masa turonense alcanzó al Cenomanense margoso donde labró su lecho, matizado por unos procesos kársticos secundarios y donde además sus vertientes han experimentado una notable evolución, como consecuencia de los procesos que han permitido el retroceso de los escarpes, merced a la red ortogonal de diaclasas y la estratigrafía turonense. El trazado marcado por el río es indiferente a la estructura del pliegue anticlinal, ya que a lo largo de 2,5 Km varía constantemente de dirección, formando un trers de cuatro meandros encajados, de tamaño y curvatura muy similares. A partir del último meandro, el trazado del Riaza se mantiene rectilíneo, discurriendo sobre el flanco septentrional del pliegue, hasta la confluencia con el arroyo del Casuar. A la hendidura del Riaza hay que unir las acciones de otros arroyos afluentes (Casuar, Valugar, Vallejo-Sancho) que han contribuido junto con el primero a la disección del anticlinal de Linares.

Patrimonio social y cultural

Los pueblos del Parque Natural tienen un interesante patrimonio histórico-artístico, si bien no siempre se encuentra en un buen estado de conservación. En el interior del espacio, en la misma vega del río Riaza, se encuentra la ermita de Casuar, iglesia románica del siglo XII parcialmente en ruinas, que fue declarada Bien de Interés Cultural en 1997, con la categoría de Monumento. También dentro del espacio se encuentran los restos de la iglesia de Linares del Arroyo, pueblo inundado por el embalse del mismo nombre, de estilo románico tardío y que, en función de la altura del agua del embalse, aparece más o menos inundada. Fuera del espacio, la mayor parte de los recursos histórico-artísticos se concentran en el núcleo de Maderuelo que, con la categoría de Conjunto Histórico, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993 por sus fragmentos de lienzos de la muralla, restos de torres, una puerta fortificada y dos iglesias románicas con añadidos posteriores, junto con una arquitectura popular singular.

Valores que justifican su declaración

Una de las perticularidades de este Parque es su geomorfología. El origen del Cañón está en la incisión lineal ejercida por el río, que cortando la masa de calizas turonenses alcanzó las margas Cenomanenses donde labró su lecho actual ayudado por una red de fallas y por los procesos kársticos. Pero es que además, todos los cañones, desde el punto de vista ecológico crean biotopos especiales y de difícil accesibilidad que son un excelente medio para el hábitat de las rapaces, sin olvidar, en la paramera circundante la existencia de una variada gama de especies esteparias.