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Poco conocida, pero habitual en los montes castellanos, es la ladra del corzo,un espectáculo digno de conocer en los Espacios Naturales de Castilla y León.
El Corzo, emite los ladridos como un impulso natural y se produce en la época de celo del animal, aunque la gestación como tal no comienza hasta 5 meses despues. La ladra del corzo se anticipa varios meses a sus parientes mayores, ciervos y gamos. El corzo es esquivo, se esconden en las sombras, rehuyen nuestras mirada. La mayor parte de las veces, lo único que percibiremos de un corzo será un ladrido bronco, áspero, seguido del estruendo de las ramas rotas y el retumbar del suelo del bosque.
Por una especial adaptación al ciclo anual, los corzos entran en celo pocas semanas después de que las hembras hayan parido a las crías concebidas la temporada anterior. Ello es debido a la llamada implantación diferida, un medio por el que las hembras recién fecundadas retrasan el desarrollo del embrión hasta el comienzo del año siguiente.
De esta manera los corzos pueden tener su periodo de celo ahora, cuando la comida es abundante, y las crías retrasar su nacimiento hasta bien entrada la primavera, cuando, tras el invierno, la hierba vuelve a abundar. Venga a disfrutar de este espectáculo de la naturaleza a las Lagunas de Neila, al Monumento Natural de Ojo Guareña, al Monumento Natural de Monte Santiago, o al Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil en Burgos o a las Reservas Naturales del Sabiñar y La Fuentona ambas en Soria.
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